ERRORES DE PALETIZADO MÁS COMUNES Y CÓMO EVITARLOS

En campaña, el paletizado no es un trámite: es una parte directa de la calidad y de la rentabilidad. Cuando el volumen sube, el tiempo aprieta y la mercancía tiene que salir sí o sí, cualquier pequeño fallo en el apilado o en la sujeción puede acabar en lo de siempre: aplastamientos, vuelcos, incidencias en transporte y merma. La mayoría de esos problemas no vienen por “mala suerte”, sino por hábitos que se repiten.

A continuación repasamos los errores más frecuentes y cómo evitarlos sin complicar la operativa.

Cajas sobresaliendo del palet: el error que más golpes genera

Es muy típico que la primera capa no quede perfectamente alineada y luego, por ir rápido, se siga montando “más o menos cuadrado”. El palet puede parecer estable en almacén, pero en cuanto entra en juego la carretilla, el pasillo estrecho o la carga en camión, cualquier esquina que sobresale se convierte en un punto de impacto.

Para evitarlo, la regla es simple: nada debería sobresalir del perímetro del palet. Si el patrón no encaja, no se fuerza; se ajusta el patrón o se replantea la distribución. Ese “solo un poquito” suele ser la diferencia entre llegar o no llegar.

Altura sin criterio: cuando “cabe” no significa “viaja bien”

Otro clásico es apurar la altura porque “entra en el camión” o porque “así se aprovecha más”. A mayor altura, más inercia y más riesgo de vuelco. Y además, cuanto más alto, más presión puede acumularse en la base si el reparto de carga no está bien resuelto.

Lo recomendable es definir internamente una referencia clara: altura máxima por producto y, si se puede, por tipo de ruta (corto/largo, paradas, exportación, etc.). En muchas ocasiones, bajar una capa no es perder capacidad: es ganar estabilidad y reducir incidencias.

Mezclar cajas o formatos: inestabilidad silenciosa

Cuando en un mismo palet se mezclan modelos distintos, alturas diferentes o formatos incompatibles, aparecen desniveles. Y esos desniveles generan dos problemas: puntos de presión (aplastamientos) y pérdida de rigidez (vuelcos).

Si se puede evitar, mejor trabajar con palets homogéneos. Y si no se puede, al menos aplicar lógica operativa:

  • Lo más resistente abajo
  • Lo más delicado arriba
  • Evitar mezclar alturas dentro de la misma capa

No es solo por seguridad: la homogeneidad también acelera la preparación y reduce errores del equipo.

Apilar “a ojo”: capas que parecen bien… hasta que se mueven

Hay palets que se ven “bonitos” en almacén y fallan en ruta. Suele pasar cuando cada capa se monta diferente, sin un patrón repetible. Con vibración y movimiento, el conjunto empieza a desplazarse, se abre, y el palet acaba “trabajando” durante el transporte.

Aquí lo que más ayuda es estandarizar un patrón y repetirlo siempre. No hace falta complicarlo: basta con definir un apilado estable que el equipo pueda replicar rápido, sin interpretaciones.

Huecos internos: el colapso empieza donde no se ve

Los huecos dentro de una capa son un peligro porque no siempre se aprecian. Con el movimiento, la carga tiende a “caer” hacia esos vacíos, aparecen hundimientos y se producen deformaciones laterales. A veces el daño no es inmediato: llega al destino con la calidad tocada.

La recomendación es sencilla: capas con huella completa y sin puentes. Si por el formato del producto es inevitable dejar hueco, conviene revisar patrón o distribución para que el conjunto no dependa de un punto débil.

Film y fleje: si va flojo se mueve; si va demasiado tenso, daña

En paletizado, la sujeción no es “darle un par de vueltas y listo”. El film flojo permite desplazamientos entre capas. Pero el film excesivamente tenso también puede generar problemas: deformación del envase, presión sobre el producto y cortes en aristas.

Una buena referencia práctica es revisar tres cosas antes de expedir:

  • Que el film ancla bien la base del palet
  • Que hay solape suficiente (sin “zonas blandas”)
  • Que no se producen “mordidas” en esquinas (si pasa, usar cantoneras/protectores)

En palets altos o rutas exigentes, las protecciones de arista suelen ser una inversión pequeña comparada con una incidencia.

Palets en mal estado: el fallo que se hereda sin darte cuenta

A veces el problema no está en la caja ni en el apilado, sino en la base. Un palet deformado o tocado genera micro-movimientos, torsión y mala estabilidad desde el inicio. Con campaña, esto se cuela porque “no hay tiempo” y porque “parece que aguanta”.

Lo ideal es instaurar una revisión rápida visual: si el palet está tocado, se retira de rotación. Un palet malo compromete toda la carga.

Verificación final: 30 segundos que ahorran incidencias

Antes de cargar, una comprobación rápida evita muchos sustos. No hace falta un protocolo eterno: basta con validar que no sobresale, que la columna va recta, que la sujeción es correcta y que el palet transmite estabilidad.

Porque al final, un buen paletizado no solo reduce mermas: también mejora tiempos, baja devoluciones y hace la operativa más consistente cuando el ritmo sube.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *